Paseo hasta Las Salesas: la iglesia de Santa Bárbara y la Plaza de la Villa de París

Nuestro segundo paseo – en el invierno de 2013- tuvo como escenario el conjunto al que los madrileños llamamos “las Salesas”. Está formado por la Iglesia de Santa Bárbara, más conocida como las Salesas Reales, y por la cercana Plaza de la Villa de París, popularmente conocida como “plaza de las salesas”.

La iglesia de Santa Bárbara es el antiguo Monasterio de la Visitación de las Religiosas de San Francisco de Sales, que comprendía también una zona de palacio, un lugar de retiro y salvaguarda que se hizo construir la reina Doña Bárbara de Braganza, por, si quedaba viuda, poder escapar de la tutela de su suegra, la temible Dña. Isabel de Farnesio, madrastra de su marido el rey Fernando VI.

La iglesia es obra del arquitecto francés François Carlier y del español Francisco Moradillo

En la entrada, a partir de la gran escalinata que realza la fachada, nos paramos bajo el magnífico tondo del escultor Gian Domenico Olivieri, con sus figuras de la Virgen visitando a su prima Santa Isabel (de ahí el nombre original de Monasterio de la Visitación).

Dentro nos envuelve la riqueza de la decoración: bronces, mármoles, preciadas piedras multicolores, mosaicos, todo un alarde del culto cortesano barroco: púlpito, órgano, tribuna real, altar mayor y retablo central son ejemplo de fasto y armonía.

Aquí la ingenuidad de las pinturas de nuestra primera visita deja lugar al lujo más exquisito del suntuoso barroco afrancesado con toques rococó -no en balde los Borbones ya estaban ocupando el trono de España-.

En el interior descansan los restos de los dos grandes protagonistas y hechores de este edificio, Don Fernando en una magnifica tumba de mármoles y pórfido rojo diseñada por Sabatini por encargo de Carlos III, y, pared con pared, otro sepulcro del mismo gran arquitecto con los restos de su amada esposa, Doña Bárbara, que por su temprana muerte no vio terminado el conjunto.

Ambos son los únicos reyes de España (exceptuando a la reina Mª de las Mercedes de Orleans, sepultada en la Almudena) que se encuentran enterrados en la capital.

Prueba

No cabe olvidar el sepulcro, muy posterior, del General O´Donnel, obra de Jerónimo Suñol.

Siguiendo nuestro paseo y saliendo al exterior llegamos a la Plaza de la Villa de París, así llamada en conmemoración de la visita del presidente de la República francesa Emile Joubet en 1905.

En origen, ya comentado, este espacio estuvo ocupado por la extensa huerta de las monjas del convento de las Salesas que hizo construir Doña Bárbara de Braganza.

La plaza está flanqueada por la fachada principal del Tribunal Supremo y en un lateral por la Audiencia Nacional. En sus jardines pueden verse las estatuas de Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza, sepultados en la vecina Iglesia de Santa Bárbara.

Dividida la plaza en dos partes, a la derecha, la estatua del rey Fernando VI en piedra de Colmenar, obra de Gian Domenico Olivieri; a la izquierda su esposa Bárbara de Braganza en una estatua, análoga en proporciones y materiales, obra de Mariano Benlliure.

Aquí acabábamos nuestro paseo por las salesas. Con la mente en la bella historia de Bárbara y de Fernando y los ojos en las espléndidas esculturas de Sabatini, Olivieri, Suñol y Benlliure. Todo ello enmarcado en los magníficos edificios de la Iglesia de Santa Bárbara y del Tribunal Supremo.