Paseo hasta el Parque del Retiro

Había llegado la primavera -estamos en 2014- y el éxito de asistencia en los primeros paseos por Madrid nos animó a emprender un nuevo paseo, esta vez caminando al aire libre.

Y nos fuimos a patear el Parque del Retiro. Mónica Aparicio, nuestra guía artística, nos iba contando que el parque nació como jardín de un gran complejo palacial que el Conde Duque de Olivares hizo construir para Felipe IV. El llamado Real Sitio del Buen Retiro tiene su origen en la afición del rey a esta zona periférica de la ciudad, próxima al Cuarto Real del Monasterio de los Jerónimos, donde le gustaba retirarse y cazar. En su momento de esplendor el parque comprendía un gran palacio, compuesto por más de veinte edificios, con varios patios centrales. Un magnifico teatro, famoso en toda Europa, acogía las representaciones de las obras de los mejores dramaturgos españoles y las óperas más fastuosas, bajo la dirección del gran “castrati” Farinelli.

El sitio estaba completado por diversas dependencias: el monasterio jerónimo; grandes jardines con su estanque y canales navegables por donde circulaban las góndolas y falúas reales; un espacio de caza menor; varias ermitas; juegos como el del mallo –¡precursor del golf!-; y huertas, campos de almendros y olivares.

Iniciamos nuestro paseo en la neoclásica Puerta de Alcalá, una nueva entrada al parque debida a Carlos III, donde volvemos a encontrar a Sabatini. Puerta que se ha convertido en uno de los iconos del Madrid de la modernidad.

300px-Puerta_de_Alcalá_(fachada_este)

Precisamente fue Carlos III el primer rey en permitir el acceso de los ciudadanos al recinto, “con la condición de ir bien aseados y vestidos”. Este primer paso se remató en 1868, cuando la I República decidió que el parque fueses propiedad municipal.

Paseamos entre las estatuas de los reyes godos -y no godos-, castigadas a no estar en la balaustrada del Palacio Real. Y nos recreamos en esa majestuosa avenida.

Reyes Godos Retiro

Más adelante nos detuvimos a admirar el imponente ahuehuete centenario junto a la Puerta de Felipe IV (¿por qué la llaman así, si es de Carlos II?)

Ahuehuete

Puerta Felipe IV

 

Desde la Puerta de Felipe IV, nos dirigimos a ver los dos grandes edificios que quedan del conjunto del palacio: el Casón del Buen Retiro, antiguo Salón de Baile, y el que fue Museo del Ejercito, antiguo Salón de Reinos. De su decoración se encargaron los mejores artistas del momento y el mismo Velázquez fue comisionado para viajar a Italia a comprar arte que completase las colecciones.

Cason Buen Retiro1Museo del Ejército

El paseo por el Parque del Retiro fue diferente de los paseos que habíamos realizado: quizá más polvo en los zapatos y más cansancio en las piernas; a cambio, la huella de algunos magníficos rasgos de nuestra historia.