El Cautivo

Presentación

El Cautivo (1930-1950)

Nota biográfica sobre Jorge Luis Borges

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació en Argentina (Buenos Aires, 1899) y falleció en suiza (Ginebra, 1986). Fue un erudito escritor argentino, considerado uno de los autores más destacados del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas. ​Entre sus obras más reconocidas están Historia universal de la infamia, Ficciones, El Aleph, El libro de arena, El hacedor, Elogio de la Sombra, El otro, el mismo.

Tuvo una temprana vocación literaria, fomentada por su familia de estirpe criolla -española y portuguesa- y anglosajona y una vida bastante cosmopolita, viendo en diversos países europeos además de Argentina. Galardonado con numerosos premios,​ Borges fue también un personaje políticamente polémico, con posturas de corte conservador derechista que quizá le impidieron obtener el Nobel de Literatura​ al que fue candidato durante casi treinta años.

Borges nunca escribió una novela. A quienes le reprocharon esa falta, Borges respondía que sus preferencias estaban con el cuento, que es un género esencial, y no con la novela que obliga al relleno. De los autores que han intentado ambos géneros, como Kafka, prefería, generalmente, sus cuentos.  En el prólogo de Ficciones afirmó que era un «desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en 500 páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos».

Texto adaptado. El Cautivo (1930-1950)

Jorge Luis Borges

En Junín o en Tapalqué refieren la historia.

Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla.

De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo.
Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto.

Yo querría saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa.

3 thoughts on “El Cautivo

  1. Jesús Benito says:

    ¡Qué razón tenía Borges! ¿Para qué escribir más, si todo queda dicho con esas pocas palabras? Eso sí, Borges no es para lectores vagos, que quieran recibir todo hecho. Él dice “no quiero inventar lo que no sé” para que cada lector lo invente. Así, el lector convierte el texto en algo personal, suyo, distinto.

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